Productos Virtuales con Combinaciones para PrestaShop
Vende en PrestaShop productos descargables que además tienen combinaciones: cada variante conserva su precio y su…
- PS 1.7+
- PS 8
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Los mismos filtros de siempre. La protección no se ve.
Tu cliente sigue filtrando por talla, color, marca o precio exactamente igual que hoy: el módulo no quita filtros, no cambia el tema ni pone ningún aviso en la tienda. Trabaja antes de que la tienda empiece a buscar, y solo interviene cuando una misma conexión pide más búsquedas por minuto de las que hace una persona. Entonces enseña esta pantalla durante un segundo, resuelve sola la comprobación y vuelve al listado que pedía. Quien de verdad está comprando no llega a verla.
Cuántas búsquedas caras has servido y cuántas se han quedado en la puerta.
El panel de estado cuenta lo que tu tienda no te contaba: cuántas peticiones de filtros han llegado en las últimas 24 horas o en la última semana, cuántas se han servido y cuántas se han detenido antes de tocar la base de datos, con el motivo de cada una. La gráfica por horas enseña la oleada de madrugada que hasta ahora solo veías en la factura del hosting.
Cada combinación de filtros que se ha pedido deja una fila en la caché del módulo de búsqueda por facetas de PrestaShop. El panel te dice cuántas filas son y cuánto ocupan, y te deja vaciarla y apagar los contadores de productos junto a cada filtro —la parte más cara de cada petición— sin salir de ahí.
Tres capas, de la más barata a la más cara, y la primera que decide termina la petición.
De todas las direcciones que tu tienda podría fabricar, solo tienen sentido las que combinan pocos filtros, pocos valores por filtro y páginas alcanzables. Una petición fuera de esos límites —ocho filtros a la vez, la página 400— se responde con un «no existe» inmediato, sin consulta, y deja de ser una dirección que rastrear. El terreno de juego pasa de millones de combinaciones a unos miles.
Las búsquedas con filtros, el buscador, la paginación y el orden se cuentan por dirección, por red y para toda la tienda. Un cliente hace veinte en un minuto; quien hace trescientas no es un cliente, se llame como se llame. Antes de eso, un rebote invisible descarta a los rastreadores que no guardan cookies: el navegador lo sigue sin enterarse y el robot se queda dando vueltas sin coste.
Quien supera el límite no recibe un portazo: recibe una comprobación que un navegador resuelve solo en milisegundos, sin puzles ni casillas, y un pase por una hora. El pase nunca exime del todo: resolver un reto es barato para un script, así que quien lo trae sigue teniendo un techo por dirección.
Un buscador de verdad se reconoce; uno que solo lo dice, no.
Googlebot, Bingbot, AdsBot, Applebot, DuckDuckGo y Yandex se comprueban preguntando a su red, no leyendo lo que dicen ser. Los verificados entran con una cuota propia y las direcciones de filtros les llegan marcadas como no indexables, para que gasten su tiempo en las páginas que te interesan. Quien se presenta como Googlebot desde una dirección que no es de Google se queda fuera.
Quien ha iniciado sesión en tu tienda no se limita ni se reta nunca.
WhatsApp, Facebook, Telegram o Slack siguen sacando la tarjeta del enlace que comparte un cliente.
Tu monitor de disponibilidad, tu comparador de precios o tu ERP se apuntan como permitidos y no se retan.
Herramientas SEO, rastreadores de entrenamiento de IA y librerías de scripts vienen vetados de serie, y la lista es tuya.
Cada origen detenido, con su motivo y una acción al lado.
El panel lista las direcciones y las redes que más se han detenido, con el motivo principal, el último rastreador que dijeron ser y la última dirección que pidieron. Si una es un cliente real, un clic la marca como de confianza; si es una herramienta tuya, un clic permite su identificación; y «liberar» le pone los contadores a cero sin cambiar ninguna regla.
Pegas la dirección y el navegador de tu registro de accesos —o los que te da un cliente que se queja— y la URL que estaba abriendo, y el módulo te dice exactamente qué haría con esa petición ahora mismo y en qué paso lo decide, sin contarla.
Cuarenta mil páginas vistas, cero pedidos y el hosting avisando.
Cada combinación de filtros de tu tienda es una dirección distinta, y en una tienda mediana salen cientos de miles. Los rastreadores de las redes sociales, de los servicios de inteligencia artificial y de media docena de empresas que no conoces han decidido verlas todas, a la vez y sin pausa. Y ninguna está guardada: cada una es una búsqueda nueva contra tu base de datos, con el recálculo de todos los contadores de filtros. La caché no te salva, porque no se repite ninguna, y el CDN tampoco, por lo mismo.
El resultado es siempre el mismo: la CPU al 100 % un sábado por la tarde, el panel de administración arrastrándose y una tienda que no abre para el cliente que iba a pagar. Lo contamos entero en el artículo sobre bots y búsqueda por facetas. Este módulo es la solución que se describe ahí, empaquetada: decidir qué combinaciones existen, responder antes de la base de datos y separar a quien rastrea de quien compra.
Cuatro señales; con dos que se te junten, casi seguro.
?q= en la dirección, todas distintas, pedidas en segundos.Mándanos el registro de accesos de un día malo desde el formulario de contacto y te decimos cuántas de esas peticiones son personas y cuántas son ruido, sin compromiso. Si resulta que es esto, ya sabes qué instalar.
La licencia de 12 meses la instalamos y la ajustamos con tus registros.
Los límites que trae de serie sirven para la mayoría de las tiendas, pero cada catálogo tiene su forma: cuántos filtros tiene sentido combinar en la tuya, qué herramientas propias no deben retarse, si tu servidor va detrás de Cloudflare o de otro proxy. Con la licencia de 12 meses lo instalamos nosotros, leemos tus registros de acceso, dejamos los límites y las excepciones afinados a tu tráfico real y te enseñamos el panel con tus propios datos. Durante el año, cualquier ajuste que haga falta entra en el soporte.
En tu tienda, con el módulo activo y funcionando el mismo día.
Leemos tus accesos y te decimos quién te estaba comiendo la máquina.
Límites, filtros permitidos y excepciones a la medida de tu catálogo y tu tráfico.
Actualizaciones y ajustes durante un año, cuando cambie tu catálogo o tu servidor.
Lo que hay que saber antes de instalarlo.
PrestaShop 1.7.6 hasta la 9, con cualquier tema, con el módulo de búsqueda por facetas de serie y con el buscador de la tienda.
Reconoce la dirección real del visitante detrás de Cloudflare o de tu proxy, y no deja que la caché de LiteSpeed guarde sus respuestas.
El reto se resuelve en tu propio servidor, sin claves ni terceros. Si prefieres Turnstile o reCAPTCHA, se eligen con sus claves.
Solo guarda las direcciones que ha detenido, durante 30 días y en tu propia base de datos. Nada sale de tu tienda.
Si quieres verlo antes de que actúe, un interruptor lo pone a mirar: anota todo lo que detendría y deja pasar todo. Al cabo de unos días el panel te dice qué habría parado y ya decides.
No. Googlebot se verifica preguntando a la red de Google y entra con su propia cuota. Lo que hace el módulo es marcar las direcciones de filtros como no indexables y responder de inmediato a las combinaciones que no tienen sentido, que es justo lo que Google recomienda para la navegación por facetas. Lo normal es que empiece a rastrear mejor las páginas que te interesan.
Poniendo la decisión antes de la búsqueda: el módulo cuenta cuántas peticiones de filtros hace cada origen y solo retiene a quien se pasa. Los filtros siguen ahí para todo el mundo; lo que cambia es que fabricar millones de páginas distintas deja de ser gratis para quien las pide.
Sí. Detrás de Cloudflare todas las peticiones parecen venir de sus servidores; el módulo lee la dirección real que Cloudflare añade y solo se la cree cuando la petición llega de verdad desde su red. También sirve con otro proxy o balanceador de tu hosting.
Ve una pantalla de comprobación durante un segundo que su navegador resuelve solo, sin casillas ni puzles, y sigue con un pase de una hora. Si además ha iniciado sesión, ni eso: los clientes identificados no se limitan nunca.
Porque los rastreadores que te tumban no leen robots.txt y cambian de nombre y de dirección cada semana. El módulo no depende de saber quién es cada uno: mide cuántas búsquedas caras hace cada origen, y esa medida no se puede disfrazar. Cómo se ponen esos límites lo explicamos en limitar peticiones por IP en PrestaShop.
Guarda la dirección IP de los orígenes que ha detenido durante 30 días —lo justo para que puedas revisarlos en el panel— y luego los borra. Todo queda en la base de datos de tu tienda; no se envía nada a ningún servicio.
Sí. Está probado desde PrestaShop 1.7.6 hasta la 9, con PHP 7.2 en adelante. La licencia incluye las actualizaciones.
Protegiendo desde el primer minuto, sin configurar nada.
Los límites de serie —cinco filtros combinados, treinta búsquedas por minuto y dirección, rebote de cookies y reto propio— valen para la mayoría de las tiendas. No hay claves que pedir ni nada que activar.
Cuántas peticiones caras han llegado, cuántas se han quedado en la puerta y quién las mandaba. Es cuando se entiende qué estaba pasando.
Si un origen detenido es un cliente o una herramienta tuya, un clic lo pone en la lista de confianza. El comprobador te quita cualquier duda antes de tocar un límite.
Las estadísticas se purgan solas, los contadores viven en tu propio servidor y el back office te avisa cuando hay una versión nueva.
Un módulo, un desarrollo o solo una opinión. La primera consulta no cuesta nada, y de ahí sale un presupuesto cerrado con precio y fecha.