Bots y búsqueda por facetas en PrestaShop: CPU al 100 % y caídas
Cuarenta mil páginas vistas, cero pedidos y el hosting avisando. No es un ataque: son bots recorriendo todas las…
Llevas tres meses con la tienda abierta. Has subido cuatrocientos productos, has escrito las fichas, has pagado el tema bonito. Y entras a las estadísticas y de Google te han llegado nueve visitas. Nueve.
Antes de contratar a nadie ni de pagar por «posicionamiento garantizado», hay cinco comprobaciones que puedes hacer tú en media hora. En la mayoría de las tiendas que nos llegan, la explicación está en una de ellas.
Parece de perogrullo y es el fallo más común de todos. Escribe en Google site:tudominio.com y mira cuántos resultados salen.
La causa número uno es un resto de la obra: mientras se monta una tienda se le pide a Google que no la mire, y el día que se abre se le olvida a alguien quitar esa instrucción. Meses después, la tienda vende por redes y por conocidos, y nadie entiende por qué de Google no entra nadie.
Se comprueba en dos sitios: en los ajustes de la tienda (que no esté en modo mantenimiento ni marcada como «no indexar») y en Google Search Console, que es gratis y te dice exactamente qué páginas tiene y cuáles ha descartado. Si no la tienes dada de alta, empieza por ahí antes que por nada.
Esta es la trampa propia de las tiendas, y la que más tráfico se come sin que se note.
Cada vez que un visitante filtra por talla, por color, por precio, o cambia el orden de un listado, tu tienda genera una dirección web nueva. Multiplica filtros por colores por tallas por ordenaciones y salen miles de direcciones que enseñan casi lo mismo.
Google no tiene tiempo infinito para tu tienda. Si se lo gastas en cuarenta mil listados repetidos, no le queda para tus fichas.
El síntoma es reconocible: en Search Console aparecen muchísimas páginas «descubiertas pero no indexadas», y tus productos buenos no están entre las que sí ha guardado. La solución no es tocar el tema: es decirle a Google cuáles de esas direcciones cuentan y cuáles son ruido. Se hace una vez y se nota en semanas.
Si vendes producto de marca, lo más probable es que hayas pegado la descripción que te dio el proveedor. Igual que los otros treinta que venden ese mismo producto.
Ponte en el lugar del buscador: tiene treinta páginas idénticas y tiene que elegir una. Va a elegir la que ya conoce, la que tiene más visitas y más antigüedad. No la tuya.
No hace falta escribir una novela por producto. Con cuatro líneas propias en las fichas que de verdad te interesa vender ya cambia la cosa, y lo que hay que contar es lo que a ti te preguntan por teléfono:
Esas frases, además, son las que hacen que quien entra se quede y compre. El SEO y la venta apuntan al mismo sitio más veces de las que parece.
El título que sale en Google no es el nombre del producto: es la línea con la que compites por el clic contra otros nueve resultados. Y en la mayoría de las tiendas está autogenerado y dice cosas como «Producto — Categoría — Nombre de la tienda».
Un título trabajado dice qué es, para qué sirve y qué te diferencia, en unos sesenta caracteres. Cambiarlos en las veinte páginas que más te importan es una tarde de trabajo y suele mover más la aguja que rehacer la web entera.
Los enlaces desde otras webs son la parte difícil y lenta, y es la que todo el mundo intenta comprar. Pero antes de eso está la parte gratis: los enlaces dentro de tu propia tienda.
Una ficha que solo está enlazada desde su categoría es una ficha que existe a medias. Enlazar desde las categorías a las fichas importantes, de unos productos a otros que se compran juntos, y desde los artículos del blog a los productos de los que hablan, hace que Google entienda qué es importante para ti. Es, literalmente, decírselo.
Cuenta, pero no en el orden en que se suele contar. Si tu tienda no está indexada, tarda cuatro segundos y encima tiene la descripción del fabricante, la velocidad es el tercer problema, no el primero.
Ahora bien, cuando lo demás está en su sitio, la diferencia entre cargar en uno o en cuatro segundos se nota en las visitas y se nota en las ventas. Y ahí casi nunca es cuestión de quitar módulos: suele estar más abajo, en la máquina que sirve la tienda.
Si te has reconocido en dos o más de los cinco puntos, la buena noticia es que son problemas con arreglo y con orden: primero que Google pueda entrar, luego que no se pierda, luego que lo que encuentre merezca la pena.
Escríbenos y le echamos un vistazo a tu tienda. Te decimos en qué punto de los cinco estás y qué se puede tocar primero, con nombres y apellidos, aunque luego lo hagas tú por tu cuenta.
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Cambias el tema, quitas módulos y sigue tardando. La mitad de las veces el problema está debajo, en la máquina. Cómo…