La web de tu negocio, con citas y WhatsApp automático

BookflowR · 10 min de lectura

La web de tu negocio, con citas y WhatsApp automático

Un negocio pequeño suele estar en tres sitios a la vez: una web que nadie toca desde hace cuatro años, una libreta con las citas y un móvil con veinte conversaciones sin contestar. Y las tres cosas van por su cuenta.

Pasa en peluquerías, barberías, centros de estética, clínicas, fisioterapia, tatuadores, autoescuelas y restaurantes. Casi nadie pierde clientes por precio ni por trato: los pierde porque su web no invita a reservar, porque la agenda vive en una libreta y porque no se puede coger el teléfono mientras se trabaja.

BookflowR junta esas tres cosas en una sola: una web publicada en unos minutos, la agenda de citas dentro y los mensajes de WhatsApp, Facebook, Instagram y Telegram contestándose solos. Vamos por partes.

Solo para 100 negocios

Tres meses gratis del plan Crecimiento

90 € que no pagas: web, citas y WhatsApp con inteligencia artificial. Sin tarjeta y sin permanencia.

Se pega en «Suscripción», dentro del panel.

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Uno: tu web, publicada esta tarde

Creas la cuenta, dices a qué te dedicas, a qué hora abres y qué haces. Con eso ya tienes una web pública terminada: tu logo, tus colores, tus servicios con su precio, tus fotos, el horario, el mapa y el botón de reservar en su sitio.

No es una plantilla a medio hacer que tengas que rellenar. Son diseños acabados y distintos según el sector —no se parece una barbería a una clínica— y el plan gratuito también se lleva uno bueno, porque una web fea es publicidad en contra.

  • Se edita sin saber nada. Cambias el texto, subes fotos, mueves bloques y colocas el formulario de reserva donde quieras.
  • Con más páginas si te hacen falta: quiénes somos, precios, una sección de novedades, la carta del restaurante.
  • Con tu dominio de siempre, si ya tienes uno, y con certificado de seguridad puesto.
  • En nueve idiomas, para que un cliente extranjero la lea en el suyo.

Y la parte que casi nadie hace a mano: los títulos, las descripciones y los datos que Google necesita para entender que eres una peluquería en Vigo, con horario y teléfono, se escriben solos. Es medio camino andado de lo que contábamos en por dónde empezar cuando no apareces en Google.

¿Que ya tienes web y no quieres tocarla? Entonces te llevas solo el botón: copias dos líneas, las pegas en tu página y la reserva funciona dentro de ella, con tus colores.

Dos: las citas entran solas, sin llamadas

Dentro de esa web va la reserva, que es el motivo por el que existe. El cliente elige el servicio, ve las horas libres de verdad y deja su nombre y su teléfono. Sin crear cuenta, sin contraseña y sin instalar nada: cada paso de más es gente que abandona.

Las horas que ve son exactamente las que puedes atender. Se calculan con tu horario, tus descansos, tus vacaciones, los festivos, la duración de cada servicio y lo que ya tienes cogido. Si un corte de 45 minutos no cabe entero antes de cerrar, esa hora ni aparece.

  • Con equipo o sin él. El cliente elige profesional o deja que se le asigne uno; si solo hay una persona libre, ni se le pregunta.
  • Con varios locales. Al elegir sede se recalcula todo: quién trabaja allí, qué servicios se hacen allí y qué horario tiene.
  • Con servicios que ocupan a dos personas. Un color con lavado y peinado puede necesitar a una compañera los primeros quince minutos y a ti el resto: se reserva entero, con los dos huecos, o no se ofrece.
  • Con lo que tú necesites preguntar. Número de socio, motivo de la consulta, si viene con niños: campos que te inventas tú.

Y una vez reservado, el cliente se gestiona solo: tiene su página de «mis citas» donde ve lo que tiene, lo cambia o lo anula dentro de las reglas que tú pongas —hasta 24 horas antes, por ejemplo—. Cada cambio que hace él es una llamada que no recibes en mitad de un servicio.

Tres: los mensajes se contestan solos

Esta es la parte que más se nota. Conectas tu WhatsApp —y, si quieres, Facebook Messenger, Instagram y Telegram— y las conversaciones dejan de esperarte.

Hay dos niveles. El asistente básico responde con menús y botones: horarios, servicios, pedir cita, anular. El asistente con inteligencia artificial mantiene una conversación normal, entiende «¿me puedes poner el jueves por la tarde?», mira la disponibilidad real, reserva, cambia la hora, cancela y reconoce al cliente que ya vino el mes pasado.

La mayoría de las citas que se pierden no se pierden en la web: se pierden en un mensaje que nadie contestó a tiempo.

Y no inventa: no propone huecos que no existen, no reserva por encima de tu aforo y no escribe primero a quien no ha dado permiso. Si alguien escribe a medianoche, la cita queda hecha igual y tú te la encuentras por la mañana.

Recordatorios: el plantón casi siempre es un olvido

El que no aparece rara vez ha querido dejarte tirado: pidió la cita hace tres semanas y se le fue. Por eso el aviso sale solo, un día antes y un par de horas antes, por WhatsApp, Telegram o correo.

Los mismos avisos cubren el resto: confirmación al reservar, aviso si eres tú quien mueve la cita y aviso si se cancela. Con horas de silencio configurables, para que a nadie le suene el móvil a las siete de la mañana, y respetando siempre a quien no quiere mensajes.

El hueco que se cancela se vuelve a llenar

Una cancelación a las nueve para una cita de las doce es dinero perdido si nadie hace nada en esas tres horas. El panel la trata como lo que es: una urgencia.

  1. Lista de espera. Quien no encontró hueco se apunta desde la web, desde tu página o desde el propio WhatsApp. Es una cola de verdad, con su orden y su caducidad: en un restaurante caduca esa misma noche; en una clínica, a las dos semanas.
  2. Cubrir la cancelación. Cuando algo se cae, el panel te dice a quién avisar y por qué: este ya aceptó adelantar otra vez, este viene todos los meses, este tiene cita justo después. Tú decides, él manda el mensaje y el primero que dice que sí se queda el hueco.
  3. Clientes que deberían haber vuelto. Sin magia: si alguien viene cada cinco semanas y lleva ocho, aparece en una lista con un botón para escribirle.

Y si todavía no tienes ningún canal conectado, el aviso no se queda a medias: el panel te prepara el mensaje para que lo mandes desde tu móvil, o te marca el teléfono.

Si tu negocio es de mesas, no de citas

Un restaurante no reserva como una peluquería, así que el sistema cambia de vocabulario y de reglas: deja de preguntar servicio y profesional, y pregunta comensales y zona.

  • Aforo real o mesas reales, como prefieras: por comensales en cada franja, o mesa a mesa con sus plazas y sus zonas.
  • Mapa de sala para juntar tres mesas cuando entra un grupo de doce, decidiendo tú, que conoces tu local.
  • Grupos grandes que entran como solicitud pendiente de que tú la confirmes, en vez de rebotar contra el aforo.
  • Carta digital con su QR, sus alérgenos y varios idiomas. Cambias el precio de un plato desde el móvil y ya está cambiado en la mesa.

Y el asistente de WhatsApp habla igual: pregunta cuántos sois, ofrece terraza o comedor y manda el enlace de la carta.

El panel del día a día

Lo que abres por la mañana es una agenda, no un programa de contabilidad: día, semana y mes, por profesional o por mesa, con el cliente sin cita que acaba de entrar a un clic y el detalle de cada reserva —lo que pidió, lo que le preguntaste, sus alergias— en la misma pantalla.

Detrás están las fichas de clientes con su historial, los horarios y vacaciones de cada persona, los servicios con su duración y su precio, las estadísticas de por dónde entra cada cita y las conversaciones del asistente, por si quieres ver qué le contestó a alguien. Funciona igual en el móvil, que es donde se mira de verdad.

Cuánto cuesta

Hay un plan gratuito de verdad, sin tarjeta y sin caducidad: tu web publicada con un diseño completo, hasta 30 citas al mes, tres servicios y una persona. Para empezar mañana, a muchos negocios les sobra.

  • Impulso, 12,99 € al mes (129 € al año): hasta 400 citas, recordatorios por WhatsApp, Telegram y correo, asistente básico, elegir el diseño de la web y la carta publicada sin límite de platos.
  • Crecimiento, 29,99 € al mes (299 € al año): hasta 2.000 citas, ocho profesionales, asistente con inteligencia artificial, Instagram y Messenger, reservas de mesa online, lista de espera y gestión de huecos, varias sedes y tu propio dominio.
  • IA, 49,99 € al mes (499 € al año): hasta 10.000 citas, servicios y profesionales sin límite, 3.000 conversaciones con inteligencia artificial al mes y el formulario incrustable en tu web.

Lo que hace subir de plan es siempre lo mismo, el volumen real de tu negocio, y si un mes te pasas un poco no se corta ninguna reserva. Todo con contrato de tratamiento de datos incluido, porque los datos de tus clientes son tuyos.

Tres meses gratis con el código BOOKFLOWR3

Y aquí está la parte que conviene aprovechar ahora. Con el código BOOKFLOWR3 te llevas tres meses gratis del plan Crecimiento: el de las 2.000 citas, los ocho profesionales, el asistente con inteligencia artificial, Instagram y Messenger, las reservas de mesa online, la lista de espera, varias sedes y tu propio dominio.

Son 90 € que no pagas por un trimestre entero del plan que usa la mayoría, y no hay letra pequeña que buscar:

  • Sin tarjeta. No se pide ningún medio de pago para canjearlo, así que no hay nada que se cobre sin querer al cuarto mes.
  • Sin permanencia. Si al terminar no te convence, vuelves al plan gratuito y tu web y tus citas siguen ahí.
  • Con el 20 % de descuento el primer año, si decides seguir: el plan Crecimiento se queda en 23,99 € al mes durante doce meses.
  • Hay cien. El código está limitado a los cien primeros negocios que lo canjeen.

Se canjea en dos minutos: creas tu cuenta gratis, entras en Suscripción dentro del panel y escribes el código. A partir de ahí tienes un trimestre para montar tu web con calma, dejar el WhatsApp contestando solo y ver cuántas citas entran sin que tú hagas nada.

Por dónde empezar

El orden que funciona es este: creas la cuenta, canjeas BOOKFLOWR3 y publicas la web, que es lo que te va a traer gente; después dejas la reserva abierta y ves entrar las primeras citas; y cuando te fíes, conectas el WhatsApp y dejas de contestar tú. Los tres pasos son de la misma tarde.

Y si prefieres que te lo dejemos montado —tus servicios, tus horarios, tu diseño y tu WhatsApp conectado— también lo hacemos nosotros: cuéntanos cómo trabajas y te lo preparamos.

Quedan plazas de las 100

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Copia el código, crea tu cuenta y pégalo en Suscripción. En diez minutos tienes la web publicada.

Plan Crecimiento gratis tres meses y después un 20 % de descuento el primer año.

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